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domingo, 14 de julio de 2013

Personalidad, ¿cómo eres?


Hace unos días vimos repasamos los factores que nos impulsaban a actuar en nuestros trabajos. Quizá debí haber escrito previamente este post, aplicable tanto en nuestra vida personal como en la profesional, y tanto a nosotros mismos como a las personas que forman nuestro equipo o nuestro entorno.

¿Cómo eres? ¿Cómo somos?

Nos define nuestra personalidad. La mejor analogía que he visto, es aquella que nos compara con las 4 fuerzas vitales de la naturaleza. Al igual que en ella, no hay una fuerza que predomine sobre otra, todas son necesarias y todas se complementan.


Volvemos así a la figura del tetraedro, cuyas mágicas peculiaridades ya describimos y que resumo nuevamente:

- Tiene 4 caras iguales. En esta situación el tetraedro se denomina regular y es muy sólido y estable.
- Todas las caras interactúan entre ellas. Es decir, cada cara contacta con las otras tres.
- No hay dos caras enfrentadas, todas son adyacentes.

Exactamente lo mismo ocurre con las 4 fuerzas vitales de la naturaleza:

- La Tierra. Nos proporciona el sustento sobre el cual vivir, un suelo firme donde desarrollar nuestra actividad.
- El Agua. Conforma nuestros mares y ríos. Nos aporta el elemento líquido que nos sacia la sed y que hace crecer nuestros cultivos.
- El Aire. No existe vida allí donde no hay oxígeno, donde la atmósfera es irrespirable. Necesitamos aire fresco en nuestro proceso vital.
- El Fuego. Es el responsable de nuestra energía, el Sol que nos da calor y nos activa todos nuestros sentidos.

Como puede verse, no hay ninguna fuerza que predomine sobre las otras. Todas son necesarias, y se complementan entre sí. Cuando nos referimos a nuestra personalidad ocurre lo mismo.

Que nuestra personalidad sea predominantemente de un elemento o de otro, no es positivo ni negativo. Pero es importante conocernos y conocer a nuestro equipo, saber cuáles son los elementos que predominan, porque los enfoques en el desempeño de unos y otros son absolutamente diferentes.

Y una recomendación, un equipo, como buen tetraedro, funcionará mejor cuando tenga componentes de todos los elementos, cuando estén en equilibrio. Si en un equipo todos los miembros son mayoritariamente de uno o dos elementos, el tetraedro que forme será débil y no podrá desarrollar plenamente su potencial productivo.

Veamos entonces cuáles son las diferentes personalidades, en función de los elementos que predominan:

- Personalidad Tierra: Son personas de convicciones firmes, orientados a conseguir resultados, que toman decisiones basadas en hechos. Controlan la situación, confían en sí mismos, y son eminentemente prácticos. Esta personalidad puede llevarles a ser Inflexibles.

- Personalidad Agua: Son personas calmadas, pacientes, que buscan la armonía en sus equipos. Cuidan mucho de los sentimientos, de cómo éstos influyen en nuestro desempeño. Tratan de involucrar a todo el equipo y desarrollar en ellos su mejor potencial. Esta personalidad puede llevarles a Dudar en la toma de decisiones.

- Personalidad Aire: Son personas claras, transparentes, dicen las cosas como las ven. Utilizan mucho la lógica y el sentido común, trabajan con calidad. Les caracteriza una enorme precisión, trabajan con esmero y hasta el mínimo detalle, son perfeccionistas en todo lo que hacen. Esta personalidad puede llevarles a ser Lentos, desarrollando en exceso partes que no lo requieren.

- Personalidad Fuego: Son personas que representan el fuego, la energía, la brillantez. Son personas creativas, que aportan ideas nuevas, que se entusiasman con las mismas y en su forma de llevarlas a cabo. Aportan espontaneidad y nuevos puntos de vista a cualquier equipo. Esta personalidad puede llevarles a Distraerse, a centrarse sobre nuevas ideas más que en desarrollar la idea actual.

En cada uno de nosotros están presentes los cuatro elementos, aunque suele predominar uno (o dos), que define nuestra personalidad. Lo mismo ocurre con nuestros colaboradores.

Se pueden lograr sinergias muy interesantes uniendo personalidades de elementos diferentes. Como decíamos inicialmente, no hay elementos buenos ni malos. Todos son necesarios, todos son complementarios. De nosotros depende identificar los elementos que predominan, y de orientar las tareas y funciones de manera que podamos obtener el mejor de los resultados.

Mi Personalidad: Me caracteriza el elemento Tierra, con una fuerte influencia del elemento Aire.

@manuelrichter

PD: Tu aportación (comentarios y/o difusión) es mi recompensa...


domingo, 16 de junio de 2013

El Tetraedro de Nuestra Vida

Llevo unas semanas reflexionando sobre las características de un figura geométrica, el tetraedro. Y me parece una figura apasionante, muy especial.



Para entenderlo, repasemos primero sus principales características:

- Se trata de una figura geométrica cerrada formada por 4 triángulos. Si los triángulos son equiláteros (todos los lados de la misma longitud) el tetraedro se denomina regular.

- Un tetraedro regular forma una estructura sólida, estable y robusta.

- En ese caso, ninguno de los triángulos es mayor que otro. Por lo tanto, no hay ninguna cara débil.

- Todos los triángulos son adyacentes, están conectados entre sí.

- Complementando lo anterior, no hay triángulos enfrentados.

¿Podría representarse nuestra vida como un tetraedro? ¿Podríamos entonces hacerla más sólida y robusta? Yo creo que sí. El Tetraedro de nuestra Vida, estaría formado por estas 4 caras:

- Trabajo: Por un lado, es la forma en la que contribuimos al desarrollo de nuestra sociedad, de la forma que sea. Desde un trabajo no remunerado (cuidar del hogar) a trabajos creativos (artesanos); trabajos por cuenta propia (autónomos) o para terceros (la mayoría). El trabajo nos ocupa gran parte de nuestra vida (ahora incluso ocupará unos años más), y es crítico estar comprometidos y estar motivados (léase ¿Motivación o Compromiso?). El trabajo debe aportarte desarrollo personal, de forma que puedas ser consciente de tu aportación a los demás. Si no estás comprometido, o tu trabajo no te motiva, uno de los lados del tetraedro se debilita, deja de ser regular, y por tanto, pierde solidez. En este caso debes buscar el cambio, reflexionar sobre qué te compromete, qué te gusta, formarte adecuadamente y luchar por tu sueño.

Por otro lado, hay muchas personas que "se pasan el día y la vida trabajando". En esta época, marcada por la crisis económica, es importante ser productivo, sí, pero eso no quiere decir que tengamos que estar más horas en el trabajo. De hecho, está demostrado que una mayor presencia en número de horas, no mejora la productividad. España está a la cola en productividad, en parte por este motivo, y en parte por duplicidades excesivas en nuestros procedimientos, pero esto último no lo discutiremos hoy. Para ello, es importante saber priorizar, decidir qué es importante, qué es urgente, y cuáles son los ladrones de tiempo que debes evitar. En especial, gestionar el correo, no es una prioridad. 

- Familia: Este concepto está evolucionando, aunque aún seguimos estando muy arraigados al concepto tradicional de familia. Al menos, la pareja, los padres, hermanos e hijos, cuando se da el caso. En otras personas, este concepto se expande e incluye a abuelos, tíos, primos, sobrinos, nietos, etc. Somos seres sociales, nos criamos (casi siempre) en familia y ese lazo perdura. Nos han enseñado a cuidar los unos de los otros, a disfrutar conjuntamente, a respetarnos. La familia es la que nos proporciona seguridad, refugio, apoyo, solidaridad, y nosotros contribuimos de igual manera a ella.

La familia funciona con sentimientos, con impulsos, más allá de los razonamientos. Por este motivo, nos proporciona una serie de valores y dependencias que están por encima de muchos otros principios.

- Deporte: Está directamente relacionado con la salud y, sin embargo, es el lado del tetraedro que menos suele cuidarse. Hay personas que prácticamente ni lo consideran, hasta que se dan cuenta y entonces han perdido mucho tiempo. El deporte no es opcional, el deporte es necesario. Evolucionar hacia un cuerpo sano no sólo tiene múltiples ventajas de salud sino que también despeja la mente. Es más fácil razonar, es más fácil tomar decisiones, es más fácil entenderse con los demás, aumenta la productividad. Ya lo dice el dicho: "mens sana in corpore sano". Si no practicas ningún deporte empieza por cosas sencillas como pasear o nadar. Te pongo un ejemplo, visto hace poco en un ascensor:


Y si practicas deporte, difúndelo, siempre encontrarás quien comparta tus aficiones y quien te anime a continuar mejorando.

- Ocio: Este aspecto es muy importante, todos los que forman parte del tetraedro lo son. Nos mejora nuestro humor, nos suaviza el carácter, nos imprime optimismo y nos sentimos felices. Las excusas para debilitar este lado del tetraedro, suelen estar en los otros lados: "el trabajo no me lo permite", "tengo niños pequeños", en definitiva, "no tengo tiempo ni para divertirme". Pero son excusas, simples justificaciones que sin embargo nos llevan a renunciar a los momentos felices. ¿Imperdonable verdad?


Por lo tanto, en mi opinión, para tener una vida plena, saludable y feliz, tienes que ser consciente de cuál es tu propio Tetraedro, evaluar su solidez, su regularidad. Quizá, debas realizar algunos cambios. Ello te obligará a salir de tu zona de confort, pero te aseguro que vale la pena. Para alcanzar el equilibrio que necesitas, debes buscar un espacio de tiempo para cada lado del tetraedro, y respetarlo.

Por último, y aunque cada lado está interrelacionado con los otros, yo no soy partidario de mezclarlos entre sí. Puede hacerse, claro, pero no recomiendo que se realice de manera exclusiva. Ya no sería un Tetraedro :-)

Reflexiona... ¿Es el tetraedro de tu vida regular? ¿Es sólido, robusto y estable?

@manuelrichter

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