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jueves, 22 de mayo de 2014

El Valor de la Amistad

Hoy me hicieron una breve entrevista para Wall Street Journal. No fue por mi desempeño en Telefónica, empresa en la que se siento orgulloso de trabajar desde hace ya diecisiete años, ni tampoco por mis dotes de escritor o comunicador, ni por mis logros deportivos o mi situación personal. Tampoco fue por mis opiniones políticas, económicas, tecnológicas o de equipos de trabajo. No. Fue por un motivo mucho más simple:

La asistencia a un partido de fútbol. 


Cierto es, que no es un partido cualquiera, es la final de la Champions, ésa donde el Real Madrid conseguirá su décimo trofeo.

En la entrevista me preguntaron cómo conseguí mi entrada y esa pregunta me ha hecho reflexionar. Mi historia es especial, supongo que como otras tantas, pero es la mía. Y es especial porque me ha demostrado el Valor de la Amistad.

Dicen que los amigos son como las estrellas, que aunque no siempre los ves, siempre están ahí. Estoy convencido de que es así. También hay quien dice que los amigos se demuestran cuando llegan los malos momentos. Ahí ya no estoy de acuerdo.

Conseguí la entrada a través de un amigo, César, que no pudo asistir pese a obtenerla por sorteo, ya que tuvo la "suerte" de ser nombrado suplente en una mesa electoral el domingo 25 de Mayo, día de las Elecciones Europeas. Y en este país libre, en este acto voluntario y democrático al que llamamos votar, ser nombrado en una mesa electoral tiene carácter de asistencia obligatoria, con importantes sanciones en caso de incumplimiento.

La belleza de nuestra amistad radica en el acto de cesión de dicha entrada, en una cena agradable, tranquila, hace unas semanas en Madrid. Pudo haber elegido mil opciones, pudo haber ganado mucho dinero por ella, pero no, eligió cedérmela, en una demostración de amistad que pocas veces ocurre.

La amistad no tiene precio, pero tampoco tiene distancias ni tiempos. Habitualmente nos separan 2.500 kilómetros y sólo nos vemos ocasionalmente, pero somos amigos desde nuestros comienzos en Telefónica. Gracias César.

Pasado mañana estaré rumbo a Lisboa, pasando noche en Sevilla, en un viaje que se convertirá sin duda alguna en lo mejor de 2014...

No viajaré solo, hay un poquito de muchas historias que me acompañan, como la de Antonio, que no tuvo suerte en el sorteo, la de Jose Angel, un amigo del instituto o la de Mahy, que lo intentó y no pudo ser. Y otras muchas que me han ido contando estos días...

Llevo la bandera de Canarias con orgullo, es la tierra que me acoge y comparte su calor. Y aunque esté otra vez a más de 2.000 km, estaré como en casa, acompañado de grandes y buenos amigos.

Como decía el anuncio: "Entrada a la final de Lisboa: 160 €; viaje a Sevilla: 140 €; y para todo lo demás, Mastercard. Pero tener un amigo, aunque sólo sea uno, no tiene precio." (fin de la cita)

Gracias por leerme y compartir conmigo este rato tuyo.

@manuelrichter

domingo, 30 de junio de 2013

Factores que inspiran a Trabajar


Antes de preguntarte por qué tu equipo no rinde lo suficiente, trata de averiguar cuáles son los condicionantes externos que les pueden estar afectando. Atravesar problemas económicos, una separación sentimental o problemas de salud en un familiar cercano, provocan que el rendimiento de un colaborador disminuya. Lo hemos dicho muchas veces, somos personas, y gracias...


También debes conocer a tu equipo, saber qué les mueve en su trabajo diario. Básicamente suele girar en torno a tres factores. El enfoque varía en función de cuál de los factores es el más predominante:

- El dinero. Es un factor que siempre estará ahí, lo necesitamos para vivir, y para poder adquirir productos y servicios que nos provoquen bienestar, tanto a nosotros mismos como a nuestro entorno: familia, compañeros y amigos. En aquellas personas donde predomine este factor, el enfoque debe ser personal, cuánto le puede llegar a aportar económicamente dicha tarea, ya sea de forma directa o indirecta.

- El poder. Es un factor que suele cobrar más importancia cuando más complicadas y estratégicas son las decisiones a tomar. Para tratar con personas a las que les mueve este perfil, debes hacerle ver qué repercusión tendrá esa tarea, cuánta visibilidad podría aportarle, de manera inmediata y también en el medio plazo.

- La vocación. Es el factor que menos se tiene en cuenta, pero que está presente de alguna manera en todos nosotros. Es muy difícil por no decir imposible desempeñar un trabajo sin vocación. Para tratar con personas cuyo motivo principal es la vocación, debes hacerle ver cómo su acción influye en el entorno, cómo mejora la sociedad que le rodea y a la cual sirve.

Dado que los tres factores suelen estar presentes en todas las personas de nuestro equipo, aunque en proporciones diferentes en cada una, es importante conocer cómo es cada colaborador, para saber cuál es la forma más eficaz de enfocarle una nueva tarea.

Con el enfoque correcto, pasaremos de tener empleados obedientes y disciplinados, a colaboradores que le ponen corazón a su trabajo, y que despliegan toda su creatividad e iniciativa para llevar a cabo la tarea encomendada, y obtener los resultados deseados.

@manuelrichter

PD: Tu aportación (comentario y/o difusión) es mi recompensa...

domingo, 23 de junio de 2013

Nuestra Sociedad ha cambiado. Seamos conscientes.


"Lo más importante de una empresa son las personas que la forman".
"Hay que adaptarse al cambio permanente".
"Tenemos que gestionar el talento en las empresas".

Éstas son sólo algunas de las afirmaciones que hoy en día solemos escuchar. Mucho se oye hablar de la Sociedad de la Información o de la Sociedad del Conocimiento. En la mayoría de ocasiones, se hace referencia al mundo de Internet, al mundo de la disponibilidad de información infinita sobre todos los temas, a la múltiple interconexión entre todos nosotros.


Pero, ¿de dónde surge todo esto? ¿y por qué? ¿son cuestionables estas afirmaciones?

Hoy quería compartir con ustedes una charla que nos dio Fernando Giner hace unas semanas. Él nos mostraba cómo la Sociedad había evolucionado desde la Era Agrícola (siglo XIX) hacia la Era Industrial (siglo XX), y ahora hacia la Era de la Información y del Conocimiento (siglo XXI). Y comprendiendo esta perspectiva, muchas de las afirmaciones iniciales se explican solas.

En el Siglo XIX, durante la Era Agrícola, la vida giraba en torno a las granjas, se cultivaba la tierra con un gran esfuerzo físico y el objetivo era obtener alimentos con los que poder sobrevivir. En esta época, el trabajo no era especializado. Cualquiera - con fuerza - podía hacerlo. En este entorno no era necesario motivar ni escuchar, cualquier trabajador era fácilmente reemplazable. Los derechos de los trabajadores eran muy escasos.

En el Siglo XX evolucionamos hacia la Era Industrial. La llegada del petróleo y el gas hicieron posible la aparición de fábricas, alrededor de las cuales giraba la vida de los trabajadores. Por lo tanto, la fábrica sustituía a la granja. En estas industrias había grandes cadenas de producción. El trabajo era poco especializado, tras una formación mínima se accedía a un puesto determinado. Una vez en él, se trataba de tareas rutinarias y repetitivas, que había que ejercer con calidad, orden y eficiencia. Se ocupaba un puesto en la cadena de producción. Tampoco en este entorno era necesario motivar ni escuchar, y los trabajadores seguían siendo fácilmente reemplazables.

Poco se evolucionó en este aspecto durante la segunda mitad del Siglo XX. Aparecieron edificios de oficinas, cuya misión era la de proveer determinados servicios a las fábricas, pero también seguían siendo, en su mayor parte, tareas repetitivas y rutinarias, poco especializadas.

Y llegamos al Siglo XXI, y evolucionamos hacia la Era de la Información y del Conocimiento. Aquí, la información da el protagonismo. Las fábricas y los edificios de oficinas son sustituidas por redes interconectadas a través de la tecnología. En estas estructuras, el jefe no manda, sino que colabora e impulsa a su equipo. Se utiliza la creatividad y se generan ideas. Para ello, es fundamental tener equipos comprometidos y motivados. Hay que escuchar, hay que adaptarse a los cambios, hay que gestionar el talento de nuestros equipos. En la Era de la Sociedad y del Conocimiento, la diferencia la marcan directamente las personas, y las formas de gestionar los equipos. En este entorno, las personas no son fácilmente reemplazables, por el conocimiento y la experiencia que atesoran.

En mi opinión, se producirá probablemente una fragmentación mayor de la Sociedad, en dos partes bien diferenciadas. Una sociedad "low-cost", con condiciones duras, y especialización escasa, aislada, y una sociedad "tecnóloga", en torno a la Sociedad de la Información y del Conocimiento. En general, tendremos una protección laboral cada vez más débil, con empleos discontinuos para varias empresas, y sueldo alternante. La formación tenderá a ser continua y especializada, y estaremos orientados a buscar la innovación y el emprendimiento. La persona es la que marcará la diferencia, y decidirá su ubicación. El inglés, imprescindible.

Se dice que conociendo el pasado podemos entender mejor el presente. La sociedad ha cambiado, y ahora depende de nosotros y de nuestras empresas, adaptarnos a ella. En esta época, más que nunca, como decía Charles Darwin en el Siglo XIX, no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿estás de acuerdo con estos planteamientos?

@manuelrichter

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domingo, 2 de junio de 2013

"No soy un Winner", un poco de mí

No, no debo serlo. Según comentó el maestro Emilio Duró en su intervención el pasado 3 de Mayo en Gran Canaria, si estás en el Puente Aéreo a las 5 de la mañana, claramente no eres un "Winner". Pues bien, aunque no estoy en el Puente Aéreo (en mi caso se denomina "Coste de la Insularidad"), sí son las 5 de la mañana cuando ya duchado tomo la decisión de escribir este post.


"Winner": Dícese del que tiene éxito, del que ha triunfado sobre los retos que tenía en la vida…

Empecemos por la base, nuestras necesidades fundamentales:

  • Salud: La más importante de todas, te da las fuerzas para luchar por aquello que quieres conseguir.
  • Educación: Agradezco haber tenido la oportunidad de estudiar, de haber podido entender, que una carrera universitaria es mucho más que un conjunto de asignaturas que debes superar. La educación, en muchas situaciones, te abre puertas; en otras muchas, no te las cierra.
  • Familia: Supone una responsabilidad que te obliga a pensar también en el medio y plazo largo, para intentar darles unos valores y una educación - pública a poder ser - por lo menos equivalente a la que yo tuve la suerte de recibir.
  • Trabajo: Tengo un trabajo dinámico, continuamente cambiante, con una alta competencia, en el sector de las comunicaciones y la tecnología. Me obliga a estar permanentemente actualizado. Y me da la oportunidad de trabajar con empresas, con personas, y ver cómo contribuimos a desarrollar la sociedad de la que todos formamos parte.
  • Deporte: Supone un complemento necesario y gratificante, que me da la vida y el equilibrio. Lo recomiendo a todos, sus beneficios son impresionantes.

Éstas son mis necesidades fundamentales, no quiere decir que sean imprescindibles, de hecho hay múltiples ejemplos de "winners" donde no se cumple una o varias de las necesidades anteriores. Y me considero muy afortunado por tenerlas cubiertas.

Una vez sentadas las bases, ¿qué necesitamos para convertirnos en "winners"? Pues como en casi todo, depende de cada persona.

  • Para la mayoría, un reconocimiento social o profesional, que demuestre que han conseguido los objetivos a los que aspiraban.
  • Para otros, dinero o equivalentes, poder tener aquello que no está accesible para la gran mayoría. Convertirse en alguien "selecto" en función de los bienes de los que puede disfrutar.
  • También pueden considerarse "winners" aquellos que logran armonía en sus vidas, que han encontrado todo lo que buscaban, de la índole que fuera, y que no necesitan nada más.
  • Y por último están los "winners" que lo son cuando el mundo que le rodea prospera, cuando evoluciona su círculo de influencia, con su contribución.

Posiblemente mi concepto de "winner" sea una mezcla de todos los anteriores, en mayor o menor medida. Pero claramente no me considero un "winner" por los siguientes motivos:

  • "Winner" hace referencia a un término temporal, a partir de cierto punto lo eres. Has llegado a la meta. En mi caso, siempre habrá metas que alcanzar, objetivos que conseguir y sueños que realizar.
  • Somos seres sociales, no puede haber "winners" cuando vives en una sociedad donde hay personas que pasan hambre o frío. Familias que no tienen luz o agua corriente. Familias que son desahuciadas por no poder pagar una vivienda digna.
  • Hay demasiado por hacer, mucho donde contribuir. En esta sociedad - la española - donde los principales partidos políticos ocultan la corrupción, y propician el despilfarro… También las empresas buscan continuamente cómo pagar menos impuestos. Y la sociedad también. No puede haber "winners" en estas condiciones. Sólo "listos", o aprovechados.
  • Y cuando comparamos con otras sociedades, mal llamadas del "tercer mundo", queda claro que éste NO es el Planeta en el que soñamos vivir.

Por todo ello, no soy un "winner", no puedo serlo, no quiero serlo. Quiero ser un "fighter" o un luchador, evitando la manía que siempre tenemos de usar términos anglosajones, por aquello de que tienen una mayor resonancia.

Luchemos, cada uno en su ámbito, y unidos, para lograr ser la sociedad que queremos para nuestros hijos; si lo conseguimos, seremos todos "winners".

@manuelrichter

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domingo, 12 de mayo de 2013

¿Motivación o Compromiso?


¿Son necesarios los Clientes Satisfechos?

Sí, todas las empresas buscan y persiguen tener clientes satisfechos. Un cliente satisfecho es un cliente que confía en tu producto, en tu empresa, en tu marca. Un cliente que tiene confianza en tu marca, volverá una y otra vez a ella, para satisfacer sus necesidades. Un cliente satisfecho hablará bien de tu marca a terceros. Por lo tanto, un cliente satisfecho genera ingresos a la marca.




¿Necesitamos un buen Clima Laboral, para tener Clientes Satisfechos?

Claramente sí. A nadie se le escapa que un trabajador comprometido y motivado, desempeñará sus funciones con mayor entusiasmo y profesionalidad, y ello repercutirá sin lugar a dudas sobre el cliente final. Y viceversa, un trabajador que no está comprometido, que no está motivado, no podrá tener nunca satisfecho a sus clientes.

Entonces, ¿cómo conseguimos un buen Clima Laboral?

Si fuera fácil, este post no sería necesario. Llevo más de 10 años gestionando equipos de personas, diversos, y no hay reglas que apliquen por igual a todos los grupos, ni a todos los componentes del grupo. Cada persona que integra el equipo es diferente, por lo que no puede existir una regla común para todos ellos.

Sin embargo, hay una premisa que se obvia muchas veces, y que considero imprescindible para un buen clima laboral. El compromiso se trae. El compromiso no se exige. El compromiso se da. Cuando esta premisa se obvia, y no se cumple, no hay plan de motivación que funcione. Por lo que lo primero que debemos preguntarnos debe ser ¿es posible? Si el colaborador no está comprometido al 100%, no tenemos un problema de Clima Laboral, tenemos un problema de Recursos Humanos.

Si cada miembro del equipo está comprometido, entonces sí es función del jefe lograr un ambiente de motivación. Desde mi punto de vista, el jefe es capaz de motivar, y también es capaz de desmotivar.

Las principales claves para motivar a un equipo - comprometido - son las siguientes:

  • El jefe debe ser un ejemplo inspirador, predicar con el ejemplo, continuamente. No puede pedir organización, si no es capaz de priorizar y asignar. No puede pedir atención, si se esconde detrás de un despacho. La realidad no está en ningún despacho.

  • El jefe debe escuchar, y saber escuchar. Un colaborador con problemas personales no puede rendir en su trabajo, somos personas, no seres perfectos. Un colaborador profesional y comprometido sabe perfectamente dónde está el ámbito de mejora en su desempeño, en qué puede ayudarle el jefe. Tenemos que hablar, y sobre todo, tenemos que escuchar. La escucha debe ser activa, y los acuerdos adoptados deben escribirse, y cumplirse.

  • La soledad del líder. Un jefe no puede pretender ser amigo de sus colaboradores. Ese tipo de cosas surgen, o no surgen. Sin condiciones. La obligación del jefe es representar a la empresa ante los colaboradores, y representar a los colaboradores ante la empresa, buscando el equilibrio necesario para alcanzar los objetivos que se persiguen, que deben ser comunes para todos.

  • Los éxitos se comparten. Los fracasos se asumen. A todos nos gusta ser reconocidos cuando los resultados salen bien, y tenemos éxito en el proyecto que hemos emprendido. La buena gestión, el buen desempeño, debe ser reconocido y puesto en valor. Con respecto al fracaso, seguimos inmersos en una cultura donde el fracaso no está bien visto. Para cambiarlo, debemos asumir el fracaso como una consecuencia natural; de lo contrario, crearemos un clima donde mejor no intentarlo, por lo que pudiera ocurrir.

  • Comunicación y Transparencia. En la actualidad, y debido a la realidad que atraviesan gran parte de las empresas, con menores ingresos y ajustes laborales, la transparencia en la comunicación debe ser máxima.

  • Gestionar el Cambio. Más que nunca, debemos impulsar y pedir la creatividad en nuestros equipos. La sociedad, y con ella el hábito de consumo de nuestros clientes, cambia a una velocidad vertiginosa. Funcionando como grupo crearemos la sinergia necesaria para triunfar en este nuevo escenario. No debemos, y no podemos, restringirnos a unas funciones que definen mi puesto, debemos ser flexibles, ver cómo podemos adaptarnos en cada momento a la realidad que nos exige el cliente, y que necesita la empresa.

Como conclusión una y clara. El compromiso es del colaborador, y la motivación es de la empresa. El clima laboral, por tanto, es de todos. Y es imprescindible para lograr la satisfacción de nuestros clientes. Y viceversa.

@manuelrichter



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